El PRI se consolida como la potencia electoral que desafía al oficialismo en San Luis Potosí
El más reciente seguimiento de la intención de voto en San Luis Potosí marca un punto de inflexión definitivo en la ruta hacia el 2027. Mientras el Partido Verde (PVEM) enfrenta una crisis de confianza que lo ha llevado a caer del 35.8% al 24.7% en el último periodo, el PRI se erige como la fuerza política con mayor solidez competitiva, posicionándose a menos de un punto porcentual de arrebatar el primer lugar. Este escenario de empate técnico refleja que la hegemonía del oficialismo local se ha fracturado, permitiendo que la oposición recupere terreno estratégico.
La reconfiguración de la contienda muestra una estructura donde el PVEM lidera con un debilitado 24.7%, seguido de cerca por el PRI que ostenta un 23.5% de las preferencias; en un segundo bloque, el PAN se mantiene estancado con el 16.2% y Morena aparece en la cuarta posición con un 15.1%, mientras que el dato más revelador es el crecimiento exponencial de los indecisos, que ya representan el 14.8% del electorado.
Este estancamiento de Morena y el PAN resalta aún más el papel del PRI como el principal contendiente frente al desgaste del PVEM. Con una aprobación para el gobernador actual de apenas el 34.1%, el descontento social parece estar alimentando tanto el crecimiento de la incertidumbre como la competitividad de las siglas tradicionales, dejando un panorama donde cualquier movimiento en el bloque de indecisos podría inclinar la balanza de manera definitiva.
La contienda en San Luis Potosí ha entrado en una fase de volatilidad. El desgaste del Partido Verde abre una ventana de oportunidad para la oposición, siempre y cuando logren convencer al amplio bloque de ciudadanos que hoy se declaran indecisos. La hegemonía política en el estado ya no es absoluta.

